Muchas veces se piensa que una rutina efectiva necesita numerosos productos, cuando en realidad utilizar demasiados productos puede complicar la rutina y generar frustración.
Una rutina básica normalmente comienza con limpieza, hidratación y protección solar. A partir de ahí pueden agregarse productos específicos según necesidades particulares.
Agregar productos poco a poco también permite identificar qué funciona mejor para cada persona.
Lo más importante no siempre es tener más productos, sino utilizar productos adecuados de forma constante y crear hábitos sostenibles a largo plazo.

